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“La preocupante presencia de microplásticos en el cerebro: Una nueva amenaza para nuestra salud mental”

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“La preocupante presencia de microplásticos en el cerebro: Una nueva amenaza para nuestra salud mental”

Contamination. Troops of plastic and microplastics that reach the beaches carried by the winds and the tides. Canary Islands. (Photo by Sergio Hanquet / Biosphoto / Biosphoto via AFP)

El plástico se ha convertido en una presencia omnipresente en nuestra sociedad. Desde la invención de la baquelita, el primer plástico totalmente sintético, hasta los modernos microchips, su uso se ha extendido ampliamente en una variedad de productos. Sin embargo, este polímero útil posee una dualidad preocupante: sus propiedades duraderas dificultan su eliminación, y algunos tipos tardarán decenas de millas de años en degradarse por completo.

Aunque podamos pensar que ahí termina la historia, la realidad es mucho más compleja. La tendencia de fabricar productos plásticos baratos para un solo uso y luego desecharlos ha generado una crisis ambiental. Según un artículo de Reuters de 2019, si todas las botellas de plástico vendidas en un año se apilaran, superarían la altura del Burj Khalifa en Dubái, el edificio más alto del mundo.

Esta cifra sigue en aumento, y la incapacidad de los plásticos para degradarse fácilmente conlleva otro problema: se descomponen en partículas cada vez más pequeñas que contaminan el medio ambiente, infiltrándose sin esfuerzo en los ecosistemas terrestres y marinos. Esta contaminación generalizada amenaza la salud de nuestros entornos naturales y la biodiversidad que depende de ellos.

Es evidente que el camino del plástico es mucho más complejo y extenso de lo que imaginamos. Urge tomar medidas para abordar esta crisis y encontrar soluciones sostenibles que reduzcan el consumo de plásticos de un solo uso y fomenten alternativas más amigables con el medio ambiente. La lucha contra la contaminación plástica es un desafío global que requiere el compromiso y la colaboración de todos.

“Novedades alarmantes: El impacto del plástico en nuestra salud cerebral. Un estudio de la Universidad de Viena revela la conexión entre las diminutas partículas plásticas que llegan al cerebro a través del torrente sanguíneo y su potencial para desencadenar inflamación y enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y El Parkinson”.

Los científicos hicieron las pruebas en ratones, a quienes se les dio agua potable que contenía plástico. En apenas dos horas, estas partículas habían llegado al cerebro de los animales. Si bien uno de los investigadores, Lukas Kenner, remarcó que “se necesita más investigación para determinar la relación entre los plásticos y estos trastornos cerebrales”, los resultados activan una señal de alarma que debería oírse de una vez por todas.

Recientemente, se ha confirmado que cada uno de nosotros ingiere, bebe y respira entre 78.000 y 211.000 partículas de microplásticos al año, según investigaciones científicas. Estas diminutas partículas se han encontrado en nuestra sangre, órganos, placentas, leche materna y sistemas gastrointestinales, revelando una realidad alarmante.

Además, se ha comprobado una vez más que estamos expuestos de manera continua a materiales poliméricos, como textiles, neumáticos de automóviles y envases, lo que conduce a una contaminación generalizada con micro y nanoplásticos (MNP). Esta contaminación se ha convertido en un problema extendido y preocupante.

Cuando los plásticos y nuestro cerebro se cruzan en el camino

Un estudio reciente ha revelado un aspecto aún más inquietante: las nanopartículas son capaces de atravesar la barrera hematoencefálica (BBB), que protege el cerebro de sustancias nocivas horas, en tan solo dos después de ingresar al cuerpo. Esta capacidad de las partículas para penetrar en el cerebro plantea serias indicaciones para nuestra salud cerebral y sugiere una mayor urgencia en abordar esta problemática.

Es evidente que la exposición constante a microplásticos representa una amenaza silenciosa y subestimada. Es crucial tomar medidas para reducir la contaminación de microplásticos en nuestra vida diaria y buscar alternativas más seguras y sostenibles. La protección de nuestra salud y del medio ambiente depende de nuestra capacidad para abordar este desafío global de manera efectiva.

Se ha sugerido que los micro y nanoplásticos pueden tener efectos tóxicos en el cerebro, como se ha demostrado en estudios previos en animales, donde se observa que pueden afectar la función y el comportamiento neuronal.

Un ejemplo ilustrativo es el artículo publicado en 2022 por Lee y colaboradores, en el que se encontró que la exposición a microplásticos de poliestireno (conocidos como unicel en México, utilizados ampliamente en envases de alimentos, termos y artículos de un solo uso) puede afectar el aprendizaje y la memoria en ratones.

Estos plásticos se localizaron en el cerebro, especialmente en el hipocampo, la región encargada del control de la memoria reciente y que está particularmente dañada en la enfermedad de Alzheimer. Esto significa que nuestra memoria a corto plazo, que se forma en nuestra vida diaria, se almacena en el hipocampo y, si es relevante, puede transferirse a la corteza cerebral para convertirse en una memoria más persistente.

Si afectamos el hipocampo de alguna manera, como ocurre con los plásticos, es muy probable que no podamos generar recuerdos duraderos en el futuro. Además, los investigadores encontrarán que la exposición a estos materiales provocan neuroinflamación, lo cual afecta irónicamente la plasticidad sináptica, un proceso crucial en el que se producen cambios en la fuerza de las conexiones entre las neuronas y que es fundamental para nuestro aprendizaje.

Pero las afectaciones no se limitan a esta región. Se cree también que esta forma de contaminación en nuestro sistema nervioso puede emular el comportamiento de enfermedades neurodegenerativas.

En su artículo “La transcriptómica de un solo núcleo cerebral”, Liang y colaboradores destacan cómo los nanoplásticos de poliestireno pueden potencialmente inducir una neurodegeneración similar a la enfermedad de Parkinson al perturbar el metabolismo energético en ratones. A través de diferentes enfoques en cerebros de ratones, encontramos que los nanoplásticos de poliestireno generaban un trastorno del metabolismo en el sistema nervioso y el cuerpo estriado, lo que potencialmente induce una neurodegeneración similar a la que ocurre en la enfermedad de Parkinson.

Es importante recordar que esta enfermedad progresiva se caracteriza por una pérdida significativa de dopamina debido a cambios complejos en las neuronas del cuerpo estriado, la misma región que se vio afectada en el estudio con ratones. Esta enfermedad se manifiesta con movimientos involuntarios como temblores, rigidez y dificultades en el equilibrio y la coordinación. También pueden producirse cambios de comportamiento.

Recientemente se han identificado dos grupos de consecuencias derivadas de la contaminación por microplásticos en el cerebro, según los autores de la investigación. Por un lado, se destacan las enfermedades degenerativas potencialmente graves que ya se han mencionado. Por otro lado, no se puede descartar que esta contaminación tenga efectos a corto plazo en la salud, como deterioro cognitivo, neurotoxicidad y niveles alterados de neurotransmisores, lo que puede contribuir a cambios de comportamiento.

Además, es importante destacar que estos componentes nocivos también atraviesan la barrera gastrointestinal, lo que genera reacciones inflamatorias e inmunitarias en el intestino, e incluso puede resultar en muerte celular.

En conclusión, la contaminación por microplásticos no solo afecta la salud de los seres humanos, sino también la de los animales y las plantas, así como la salud general del planeta. Es evidente que los patrones actuales de producción, uso y eliminación de plásticos no son sostenibles y requieren un cambio urgente. Es responsabilidad de todos abordar este problema y adoptar medidas que promuevan un enfoque más sostenible para proteger nuestra salud y el medio ambiente.

Referencias:

Salvador, D. G. C. E. N. F. R. R. G. J. C. R. (s. f.). Cerebro invadido por microplásticos. Un nuevo reto para nuestro sistema nervioso. Ciencia UNAM. https://ciencia.unam.mx/leer/1393/un-cerebro-invadido-por-microplasticos-un-nuevo-reto-para-nuestro-sistema-nervioso

Greenpeace Colombia. (2023, 30 mayo). Encuentran microplásticos en el cerebro, ¿qué implica para nuestra salud?  – Greenpeace Colombia. https://www.greenpeace.org/colombia/blog/issues/contaminacion/encuentran-microplasticos-en-el-cerebro-que-implica-para-nuestra-salud/